Inspirado por el post de Majo del Canal 11, decidí explorar y explotar la conveniencia y alto contenido cultural de la televisión de paga, que viene incluida con el internet y el teléfono.
La televisión prendió por si sola a las 8 de la mañana, el canal sintonizado en lo más cultural que se me ocurrió cuando trasnochado puse la alarma en la T.V.
Discovery Channel
- “Bueno… al menos ya se como decir Canal y Descubrimiento en inglés… algo aprendí ya” – Pensé en voz baja mientras me tapaba la cabeza.
“¡Llame ya!” – Se escuchó a través de la almohada
En principio pensé que un vendedor se había metido a la casa, pero después recordé que había dejado el volumen en la televisión intencionalmente alto para no poder permanecer en la cama, sin manera de bajarlo, pues había dejado bien lejos el control para evitarme la tentación de apagarla y seguir dormido, continué escuchando.
“Desarrolle sus abdominales y todos los músculos de su cuerpo con un solo aparato”
A lo largo de 15 minutos fui testigo de la maravillosa transformación de un señor con abdomen prominente a uno increíblemente musculoso.
Mire el teléfono con recelo cuando la televisión repitió el hipnotizante mensaje.
“¡Llame ya!”
“¿Y qué tal que sí funcionara?” – Me pasó por la cabeza
Que forma de apelar a las masas, el contenido cultural había quedado escondido en un horario vespertino -mientras trabajo- , y yo atrapado escuchando esto.
Cuando no son infomerciales son las colegialas del amor, como mejorar mi… desempeño o concursos con el celular a los que debo admitir -no sin pena- que de vez en vez envío un mensaje para ver si salgo de una que otra deuda, aunque lo que suceda por lo regular en lugar de eso es que me quede sin saldo.
La televisión condenada a la contaminación del mundo capitalista.
Pues claro, es obvio, trasmitir no es gratis y todo eso, yo no sé como funciona este asunto de la televisión pero supongo que de algún lado tiene que salir el dinero, y si ese dinero viene de Nike o Coca-Cola o de la crema para quitar las estrías… o las colegialas del amor, pues que se le va a hacer.
La televisión corto mi pensamiento súbitamente cuando empezó un programa explicando como se fabrican lápices.
Lo interpreté como una señal sobrenatural de que no se debe satanizar el medio, podría jurar que mi televisión me vio con tristeza diciéndome
“No me mates, yo soy solo el mensajero”
Un arma de dos filos ¿Cierto?
Somos lo que consumimos y eso incluye los programas de televisión.
No es una caja tonta si realmente buscamos el contenido importante, como Maria tan audaz nos platicó del Canal 11.
¡Pero hay que querer hacerlo! Las novelas de Televisa no nos van a enseñar nada más allá de que las chicas pobres se casan en maneras misteriosas con señores millonarios.
Conforme con mi conclusión cambié el canal para buscar un concurso de enviar mensajes por celular, realmente ganar aunque fuera los 5,000 pesos me sacaría de apuros.
- Juan Fernando -